Una parte importante de la personalidad de un Hotel se la confieren las comidas que se sirven y los vinos que las acompañan. Rodeados de viñas queremos ofrecerles la historia de la conservación de una de las varietales más interesante de nuestra comarca.

Manuel Llopis nace en Barcelona el 1885, era el hijo primogénito del abogado y terrateniente Manuel Llopis I Bofill y de Josepa de Casadas I Doria. Después de estudiar la carrera de Derecho en la Universitad de Barcelona ingresó en el cuerpo diplomático. Miembro numerario de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Barcelona desde 1913, durante la Primera Guerra Mundial fue viceconsul de España en Lyon.
A partir de 1921 estuvo destinado en la comisaría del Marruecos en Tetuan, donde intervino decisivamente en el rescate de prisioneros después de los desastres de Annual y Monte-Arruit. De allí fue trasladado a Madrid, al Ministerio de Estado, y más tarde ejerció de secretario a las embajadas españolas de Berna y Lisboa.

En el año 1933 fue el encargado de negocios del consulado de Sofía (Bulgaria), ciudad donde murió el 11 de marzo de 1935. A lo largo de los años en que ejerció su profesión fue distinguido con diferentes condecoraciones, entre otras las de Comanador de las órdenes del Santo Cristo de Portugal y de Santo Sabas de Yugoslavia.

Al morir lega a la Generalitat de Cataluña la mansión familiar de Sitges, con el fin de que el inmueble fuera destinado a Museo Romántico (salvo la segunda planta, reservada en usufructo vitalicio para su hermana y heredera, Mercè Llopis). La guerra civil interrumpió el proceso, pero en 1943 Frederic Camp i Llopis y Trinidad de Fontcuberta i de Dalmases, albaceas del diplomático, ofrecieron el legado a la Diputación de Barcelona. Hechas una serie de reformas y mejoras al edificio (1946-1948), el 12 de marzo de 1949 tuvo lugar la inauguración del Museo con la apertura al público de la planta noble. Posteriormente se abrieron las dos salas de dioramas y la de moda del siglo XIX (1950), el jardín y la bodega (1952) y, finalmente, la biblioteca ochocentista (1957). A partir de 1972 el Museo acogió la colección de muñecas de Lola Anglada.

Llopis consciente que el cultivo de la malvasía acabaría desapareciendo del todo, quiso evitarlo legando en el Hospital de Sitges la viña de Aiguadolç y el negocio de elaboración de malvasía, con el compromiso, mantenido todavía hoy en día, que la institución continuara elaborando la malvasía de Sitges con la calidad que la ha caracterizado tradicionalmente desde la época moderna. Durante más de medio siglo la Fundación se ha mantenido fiel al legado que le dejó su benefactor.

La Fundación ha puesto en marcha varias iniciativas como por ejemplo la campaña APADRINA UN CEP DE MALVASIA DE SITGES que quiere implicar a todos los ciudadanos de Sitges y de la comarca que creen que la malvasía es uno de los signos de identidad más valiosos y, en general, a todas las personas que estiman el valor de las tradiciones.